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  • Cómo no perder tus pendientes: 6 consejos que te ayudarán

    Alice de Maison Scarlett


    Nuestras joyas, al igual que nuestros bolsos y zapatos, son auténticos tesoros. Nos encanta combinarlas para sentirnos guapas y poderosas y crear looks realmente únicos. Los pendientes son especialmente importantes porque están junto al rostro, a la altura de los ojos de quien nos mira, y son de las primeras cosas en las que se fija. Sin embargo, estas pequeñas joyas también se pierden con facilidad y dejan a su pareja sola. Si nos dices que nunca has sentido la frustración de buscar por todas partes un pendiente perdido, no te creeremos. Para ayudarte a evitar esa experiencia, ya compartimos contigo 6 trucos para organizar tus joyas, pero hoy nos centraremos en los pendientes, protagonistas de cualquier colección de joyas que se precie.

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    Índice:

    Incorporar el orden a tu rutina 

    Los pendientes son probablemente los accesorios femeninos que más fácilmente se pierden. Sea cual sea el tipo de cierre o el tamaño de la joya, el consejo número uno —y nunca nos cansaremos de repetirlo— es guardar bien tus pendientes. Aros, pendientes de botón o incluso piercings: todos deben ir a una caja para joyas bien cerrada o, como mínimo, quedar colgados de un organizador de joyas fiable. Tus joyas con piedras semipreciosas, pero también tus anillos de oro blanco, tus collares de plata maciza y tu colgante de esmeralda, no merecen acabar en el borde de un lavabo, expuestos a cualquier peligro. Así que adoptemos un gesto sencillo que puede cambiarlo todo: guardarlas en cajas o expositores adecuados. ¡Ojo, que te vigilamos!

    Elegir bien tus pendientes 

    Hoy en día, los pendientes se presentan en multitud de modelos, tamaños y materiales. Algunas podemos llevar de todo, pero otras tenemos lóbulos mucho más exigentes. Hay pendientes que pesan mucho y pueden deformarte el lóbulo; otros son tan largos que acaban molestándote a lo largo del día y te obligan a quitártelos. Y cuando no estás en casa, quitarte los pendientes suele significar meterlos en la cartera pensando que es buena idea. O guardarlos en el bolsillo trasero de los vaqueros diciéndote: «Aquí estarán a salvo». ¡Pues no! Nuestro pequeño consejo, si te pasa esto, es que lleves siempre en el bolso un pequeño joyero donde guardar las piezas que quizá no aguantes puestas todo el día. Aunque el mejor consejo sigue siendo elegir joyas adecuadas para tus orejas: así el problema ni siquiera se planteará.

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    La solución más adecuada: el soporte para pendientes 

    Vale, sí, antes te dijimos que un joyero es imprescindible. ¡Y lo es! Pero, para ser del todo sinceras, el organizador de joyas sigue siendo la solución más adecuada para guardar pendientes. En un joyero colocas todas tus piezas, desde los colgantes hasta las pulseras rígidas. Aunque tiene la ventaja de proteger bien tus tesoros del polvo, no permite separar y colgar los pendientes como es debido. Si no está bien compartimentado, todo se mezcla y choca entre sí, lo que acaba dañando tu colección. Con un soporte para pendientes, podrás elegir tus pendientes más rápidamente.

    La elección del cierre

    Los cierres son decisivos para mantener seguros tus pendientes mientras los llevas puestos. Por eso, es importante conocer los distintos tipos de cierres para evitar perderlos.

    • El cierre de horquilla: este tipo de cierre debe revisarse y ajustarse con regularidad, pero con cuidado para no dañar tus aros de acero inoxidable con cierre de horquilla.
    • Los pendientes huggie: tendrás que realinear el pasador para que encaje bien en el pendiente. Un pequeño «clic» te indicará que ha quedado bien cerrado. 
    • Cierres de mariposa a rosca:  desde pendientes de bisutería hasta valiosos aros de oro blanco engastados con diamantes, muchos modelos llevan este tipo de cierre bastante seguro. Eso sí, hay que enroscarlos con cuidado para no dañar la rosca.

    Todas tus joyas tienen valor

    Los pendientes, uno de los accesorios favoritos de las mujeres, existen en mil y una formas. Las piezas más valiosas de tu colección, engastadas con lapislázuli, zafiros, rubíes, esmeraldas, diamantes o topacios, suelen ser las que más mimas. Sin embargo, los pendientes de bisutería, ya sean chapados en oro, de acero inoxidable o con circonitas, con plumas o lentejuelas, dorados o con forma de gato, de gancho o de botón, merecen la misma atención. Es cierto que el coral, el acero, la plata o el latón no son tan valiosos. Pero estas joyas suelen tener un valor sentimental, y perder una de ellas siempre duele.

    Por eso, conviene elegir modelos con cierres seguros y, sobre todo, guardarlos cuidadosamente en soportes adecuados, como los árboles para joyas. 

    Reutilizar tus pendientes desparejados

    Hasta las más previsoras y cuidadosas podemos perder alguna vez una de nuestras preciadas joyas. Así que, si tienes en algún rincón del joyero pendientes desparejados, ya sean de perlas cultivadas o pequeños aros dorados, y piensas tirarlos cuando reúnas el valor suficiente, ¡detente!

    Llevar pendientes desparejados y combinar varios a la vez está de moda. Hoy en día incluso se venden pendientes sueltos o pares distintos. Si te diviertes combinando tus pendientes desparejados, estarás a la última. Además, es una forma estupenda de expresar tu personalidad y lo que te hace única. 

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    Al fin y al cabo, incluso solos, nuestros pendientes siguen haciéndonos soñar.

    Para terminar, podríamos decirte que es fundamental quitarte los pendientes antes de bañarte, ducharte o practicar un deporte de contacto. También es más que recomendable no dormir con los pendientes puestos (pero tampoco dejarlos desprotegidos sobre la mesilla de noche, expuestos a cualquier percance). Y, sobre todo, sean pendientes largos o de botón, acuérdate de quitártelos antes de desvestirte. Parece evidente, pero a veces nos tienta pensar «Bah, solo por esta vez», y puede que esa «única vez» sea la culpable de que pierdas una joya muy querida… ¡Avisada quedas!